La infancia de Jesús, ¿normal o sobrenatural?

By Hugo Martínez

No existe personaje en la historia de la humanidad sobre el que se hayan escrito más libros que Jesucristo. Y es que la persona de Jesús, sus extraordinarias obras, sus enseñanzas y doctrinas han cautivado la atención, la curiosidad y la investigación de miles y miles de escritores en todo el mundo durante los últimos 20 siglos. Ciertamente, los evangelios guardan silencio en cuanto a la niñez del Mesías, hasta que aparece en el Templo de Jerusalén a los 12 años. Este desconocimiento ha dado lugar a una serie de historias apócrifas acerca de la infancia de Jesús, pero la Biblia nos menciona lo siguiente.

En Lucas 2:39-40, el evangelista nos revela que luego de que Jesús fue circuncidado, sus padres cumplieron con todos los requisitos establecidos en la Ley, y—más tarde, terminado todo— viajaron a la región de Galilea. La pregunta es: ¿Qué sucedió en la vida de Jesús durante este espacio de tiempo? Quizás es difícil conocer los detalles íntimos al respecto, pero sí podemos tener una idea general, puesto que José y María, sus padres, como judíos devotos, fueron obedientes a lo que establecía la Ley sobre la educación familiar de los hijos. Así que podemos deducir que Jesús fue educado conforme a la tradición.

Examinemos dos etapas en la niñez de Jesús. La primera de éstas es la formación pre-rabínica. Cubre los primeros años del niño durante los cuales los padres lo introducen a la palabra de Dios en el hogar, y de esta manera se prepara para integrarse a la escuela local, donde obtiene su preparación rabínica. Cabe destacar que la formación rabínica era la educación de todo judío, la cual empezaba en el hogar a una edad temprana. Existía un acuerdo entre todas las autoridades judías de que esta preparación era necesaria e importante si se deseaba un conocimiento duradero sobre la Ley en cada generación.

A través de los siglos han surgido una serie de textos apócrifos acerca de la niñez de Jesús. Pareciera que los autores de dichas fábulas jamás tomaron en cuenta las palabras del apóstol Pablo, quien les recordó a los Filipenses que el Señor se había despojado a sí mismo y adoptado forma de siervo, hecho semejante a los hombres (Filipenses 2:8). No obstante, la Biblia indica que Jesús creció en sabiduría y gracia para con Dios y los hombres.

Esta idea, expuesta en este artículo, tiene respaldo en el conocido currículum que servía para la vida de todo judío, revelado en el pasaje del Mishna. Este documento afirma lo siguiente:

El historiador judío Flavio Josefo hace referencia a los principios pedagógicos que eran enseñados en Israel: “Los judíos aprendieron las leyes de tal manera como para que se hallasen grabadas sólo en el alma.” De su lado, el autor Rabí Natán hizo otra declaración al respecto: “Si uno estudia la Torah durante su juventud, las palabras de la Torah son retenidas en su sangre y proceden con claridad de su boca.” El apóstol Pablo nos confirma la veracidad de este principio cuando le recuerda a Timoteo: “…Desde la niñez has sabido Las Sagradas Escrituras.” Por esta razón, deducimos que los padres de Jesús tenían bien en claro su responsabilidad de instruirlo, como expresa Proverbios 22:6: “Instruye al niño en su camino y aún cuando fuere viejo no se apartará de él.”

Algunas fuentes cuentan que los niños empezaban a estudiar la palabra de Dios desde la cuna, pues al parecer los padres tomaban al pie de la letra la porción de la Torah que ordena: “Y las enseñarás a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes” (Deuteronomio 11:19).

Todo esto nos puede ayudar a concluir que Jesús, así como tú y yo, fue enseñado y educado; tenía que asistir a la escuela, obedecer a sus padres y cumplir con responsabilidades, pues las Escrituras resaltan que en todo momento estuvo sujeto a sus padres (Lucas 2:51).

Así que Padres, tenemos un gran compromiso para que nuestros hijos crezcan en sabiduría divina. Es necesario enseñarles los principios de Dios en todo momento, tal como instruye la Biblia. ¡Hagamos crecer a nuestros hijos con la sabiduría de la Palabra! Y ustedes, hijos, no desprecien las enseñanzas de sus padres ni la dirección de sus madres, porque adorno de gracia serán a sus cabezas, y collares a sus cuellos (Proverbios 1:8-9).

Hugo Martínez es el Director del Programa en Español de Cristo para las Naciones, en la ciudad de Dallas, Texas, donde además se desempeña como instructor. Todo esto lo hace con una gran passion enfocada en entrenar y capacitor a esta generación a la que Dios lo ha llamado a servir.

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